Por Casper:
Hoy se declaró finalmente en el Tribunal Federal Electoral que el próximo presidente de México será Felipe Calderón (FECAL).
Pues bueno, hasta hoy creo que no había manifestado mi posición política con respecto a las elecciones presidenciales en México.
Mi tendencia política se inclina principalmente hacia lo que se suele llamarse ideología de izquierda, sin embargo tengo que decir que soy partidarío también de mantener ciertas ideas referentes al sistema globalizado de los gobiernos (sino, sería incoherente al utilizar tanto la internet).
Ahora, lo que puedo mecionar en el caso de México es que en estos últimos seis años es cierto que ha habido una estabilidad económica y que se han tratado de evitar ciertas prácticas que caracterizaban a los gobiernos priístas. Pero, es cierto también que se hecho más grande la brecha entre los que más tienen, y los menos favorecidos.
La pobresa casi no disminuyó en todo el sexenio (algunos dicen que más bien aumento), en cambio, ahora sabemos que contamos con el tercer hombre más rico del planeta; esto es una muestra de que el progreso económico solo se da en ciertos sectores de la población (los ricos), mientrs los demás debemos "dar gracias" porque podamos vivir por lo menos igual que hace seis años (no mejoramos, pero en cambio no empeoramos). Y no digamos de los que viven al día y "tienen que dar gracias también" porque les dan un "apoyo" (limosna), para que por lo menos no se sientan tan olvidados por el gobierno.
No creo que FECAL haga algo por mejorar la situación. Al contrario, se habla de que su gobierno será más directamente enfocado apoyar a los sectores empresariales y seguirá dando dadivas miserables a los más desprotegidos, disfrasados estos de programas de apoyo al combate de la pobresa. Por lo menos en Fox se percibía que tenía (o tuvo en algún momento) buenas intenciones, si, lleno de errores políticos, pero con buenas intenciones. Pero en FECAL, se nota más al clásico polítíco que es capas de engañar a todo un pueblo con tal de que él y su partido, no pierdan el poder que honestamente o con trampas hayan ganado en estas elecciones y en las pasadas.
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Es cierto que estas últimas elecciones, han estado bajo sospecha. También es cierto que en la repetición, a propuesta del "otro" candidato, el resultado ha sido, con mínimas variaciones, el mismo. Finalmente, el órgano Judicial competente, para dilucidar estas cuestiones, ha fallado y lo ha hecho como es de justicia.
Lo que no es procedente en los momentos actuales, es que el Señor Obrador y su grupo, sigan manteniendo y alimentado las sospechas. Esto supone un gran costo, en términos económicos, para el País; un desgaste en términos políticos y el fomento cainísta entre los mexicanos.
En mi caso, siendo una persona ajena al pueblo mexicano y contemplando en la distancia los sucesos, desde el principio, solamente he visto un interés desmesurado por el Señor Obrador en alcanzar el poder, ningún ánimo de llegar a acuerdos puntuales, de acercar posturas y posicionamientos; de formar equipo, de aunar esfuerzos por el pueblo, de aportar en definitiva, trabajo en favor y para el pueblo mexicano.